Con la colaboración de todos y un buen trabajo en equipo, consiguieron descifrar el mensaje que les permitía salir y recibieron su premio.
Fue una hora diferente y divertida que culminó el trabajo previo que los chavales de bachillerato habían preparado. Todos aprendieron (aprendimos) algo y constataron que seguimos inmersos en el mundo clásico, al menos hasta la altura del corazón. Aunque no siempre seamos conscientes de ello.
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