Camila, de 3ºB nos trae un fragmento de Los mensajes de los sabios y es que en este periplo han tenido cabida libros completamente diferentes.
Con Camila (¡gracias por participar!) cerramos este ciclo.
Esta semana ya acaba el curso, ya acabaron las fases de desescalada, ya vamos recuperando poco a poco nuestras vidas.
No quiero, permitidme el singular en esta ocasión, acabar estas entradas (más de 80) sin dar las gracias, de nuevo, a todos esos lectores que han hecho que esto sea posible: a ese alumnado incombustible que ha aguantado esta situación y encima se ha animado a participar en este proyecto paralelo, a los padres valientes que han mostrado su cara aquí y que han estado acompañando a sus hijos en este proceso desconcertante, al personal de mantenimiento y conserjería que siempre están ahí y no podían no estar aquí, a todos aquellos ajenos al centro y que han aceptado, amablemente, nuestra invitación para colaborar, a mis compañeras del grupo de biblioteca, por su aliento, siempre, a todos los que nos han ayudado a hacer los contactos (¡gracias, M. Luz, Laura, Pablo!) y a todos los profes que sacaron un huequito para que esto saliese adelante, porque quisieron acompañar a su alumnado en todo momento, incluso aquí, pese a las dificultades de esta pandemia.
Y lo dejo ya porque voy a parecer Almodóvar y me van a echar XD
¡Feliz verano! y no lo dudéis ¡seguimos a la vuelta!
2 comentarios:
Hola,
Quiero aprovechar esta última entrada para agradeceros a tod@s el haber podido escucharos. Gracias por haber creado entre todos y todas esta biblioteca que tomaba forma en vuestras voces. Y gracias Carmen por ayudarnos y animarnos a pasar las páginas.
Hasta la próxima lectura...
Gran iniciativa, Carmen. Dice Irene Vallejo que hasta la Edad Media, se leía siempre en voz alta, que los libros eran "una melodía que saltaba a los labios y sonaba en voz alta". Has conseguido intérpretes para algunas de esas innumerables melodías a las que cada uno ha dado su propio tono y su ritmo, rompiendo el confinamiento sin movernos de casa. Nadie podrá nunca encerrar la mente de un lector.
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